Espinas y Mariposas

Este es un blog de poesías, cuentos, fantasías... Quimeras y utopías...

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Nombre: ♥ஐMaría Cieloஐ♥
Ubicación: Ciudad de Mendoza, Mendoza, Argentina

Para desvestirme, elijo la rúbrica... Como ropa, el papel; y para pelear contra el mundo, una pluma...

jueves, 26 de enero de 2012

Hoy me ha visitado la Sra. Realidad

°°°°° Cómo extraño aquellas épocas cuando eras mi todo, cuando te ibas a dormir en mi cabeza y los sueños se presentaban placenteros y acogedores... Cuando no veía las guerras perdidas y el amor me empujaba a la batalla... Cuando el rapto de la pasión impelía cualquier momento y hacía divertido lo inadecuado... Cuando no acechaban los fantasmas de las sombras agrias y no había enfrentamientos contra ningún designio, pues la dulzura hacía todo revocable...
°°°°° Pero hoy han muerto en mí esos deseos de remar en los lagos de las dificultades. Se me han enturbiado las aguas cristalinas donde consultaba aquellos oráculos de futuros promisorios, aquellas imágenes de felicidad sagrada. Ya no es fácil el transcurrir de los deseos; ya no intuyo puertos cercanos ni rocas donde encallar para descansar mis brazos. No puedo seguir sosteniendo esta máscara cansina de beatitud mientras que a mi alrededor estallan las granadas de la desesperanza.
°°°°° Perdón, quizá me ganaron las decrépitas moscas de aquella mala suerte contra la que nunca pudiste luchar; o quizá me ganó la convicción - errónea, o no - de que la mala suerte no existe. O, tal vez, simplemente, buscaba un sueño que acometiera conmigo; justo eso: un sueño... Y hoy me he dado cuenta de que la vida es otra cosa.

sábado, 13 de agosto de 2011

Nieblas

.......Te vi, revestido de niebla: te secundaban anclas y relojes, y tu rostro era un caos de humos al que evitaba mirar. No podía verte con claridad ni lucidez; aunque crei reconocer, muy escondidas y lejanas - danzantes, como las sombras que cruzaban tu mirada - otras barajas que marcar.
....... Quise decirte que era una pena que ya fuera tan tarde en todas las manecillas; pero, a veces, uno no se deja entender con palabras para que lo no aclarado se disfrace de mentira... Por lo que me propuse seguir en este juego en el que ambos movemos fichas con la esperanza de reconocer a qué estamos jugando, qué hemos apostado o qué podríamos llegar a perder. Después de todo, yo también soy sólo niebla en la ventisca.

jueves, 24 de febrero de 2011

Analogías

······ Soñé que era una serpiente que escupía fuego y sangre, que se arremolinaba en los rincones, enredándose entre desesperaciones y apatías; que subía por las junturas de los zócalos y se congelaba, estática, en las cornisas de las crisis, en los puntos álgidos que separan los devenires inexpugnables de los otros; mientras un vaivén de arena me erosianaba las venas y gritos mudos me anudaban las cuerdas de la voz y del alma.
······ Pero ahí estabas vos, con tu espalda de leguas y tu corazón bicéfalo, gritando que siguiera, que no me detuiviera, en pleno vendaval; trayendo más arena, y sol, y playa, y verano, y sueños, y vida juntos, y yo te miraba con mis hambrientos ojos viperinos, dispuesta a devorarte...

martes, 15 de junio de 2010

Pronombres relativos

······· Y aquí estamos, borrachos de amor y nihilismo. Allá lejos quedaron, si no las dudas, al menos las reticencias.
······· Ahora, cuando me he dejado embargar por esa flama violenta y carnicera que acelera el corazón; ahora, cuando he descubierto que ya no valen aquellas reglas autoimpuestas – pues donde manda el impetuoso amor, no caben otras directivas-; ahora, cuando puedo gritarte que te amo, porque has luchado contra todos mis escollos para llevarme a ello; ahora, cuando todo sabe dulce; cuando todas las inventivas se vuelven originales y nuestros misterios son entretenidos mapas del tesoro por descifrar; cuando el sabor de lo añejo no ha vertido su corrosivo óxido sobre las mieses de nuestro lecho… Es a partir de este momento cuando puedo comenzar a erigir las las vigas de sueños en común, cuando puedo confesarte que sos la primera persona que consigue que me importe muy poco el resto del mundo o, más osado aún, que logra hacerme querer luchar contra él a cualquier costo, para hacerte feliz, para mantenerte a mi lado, para amarte en paz – aunque por ahora sólo pueda darte una paz de plástico, todo se reverá-.
······· No puedo ni quiero negarte que a veces hay momentos en los que parezco despertar de este sueño, del sopor de esta dulce droga. Es entonces cuando me asedian los horribles monstruos de esa inercia de expectativas incubados por tantos años, cuando se enfrenta aquello que es, con aquella que debiera haber sido. No es fácil; a veces me hallo a mí misma mirado el vacío y preguntándome qué estoy haciendo, si acaso es esto lo que quería para mí, para mi vida. ¿Y qué puede nadie responder a eso? No hay respuestas válidas cuando todo recae sobre el error de querer hacer verdadera la ficción que inocularon otras mentes, cuando en realidad, lo único que yo deseo es alguien que me proteja de los fantasmas de la boca de la noche, me consuele cuando esté triste, que me abrace cuando haga frío, que me acompañe, que quiera luchar conmigo, que me haga feliz… Pero por su propia convicción, porque me ama y me elige por sobre todas las cosas; eso es todo. Y en vos encuentro todo eso; y a veces siento que no me falta nada, y a veces me asusta lo definitivo; pero me embarco en este viaje y me dejo llevar por las olas de lo incierto – las mejores guías -, porque sé que esos monstruos marinos que oigo rugir no podrán tocarme, pues están sólo en mi cabeza, y desaparecen cuando te veo.
······· El amor no se construye en un día, ni puede ser igual en todas las estaciones de la vida. No puedo amarte con esa locura e insensatez de los años tiernos, cuando nada importaba pues no se veía un futuro cierto, ni querría hacerlo; pero sí escojo amarte con la precaria pero madura sensación de seguridad que me lleva a elegirte, a luchar por querer habitar las mismas paredes que nos aíslen del mundo y nos contengan, dejando un mundo de etapas detrás.
······· Hoy estoy acá, dispuesta. Me siento completa. Te amo, y eso es todo lo que importa.

lunes, 5 de abril de 2010

La validez de un "te amo"

······· Luego de pronunciar esas palabras tan lapidarias pero nunca fatídicas que brotaron sinceramente de mí, intenté repetir el milagro; pero ya el mundo había girado sobre el eje de mi mente, y fue imposible.
······· Tal vez sea ya inadecuado, obsesivo, el pedirte tantas más veces perdón que las que te doy las gracias; pero desde hace un tiempo mi pecho no es más que una bolita nervuda y contraída, temblorosa de más culpas y miedos que las que puede soportar. Y allí donde se apuñaló el corazón, prima la cabeza, siempre.

······· Cómo quisiera poder mostrarte que, en verdad, pienso en vos desde que despierto hasta cuando sueño; que, de alguna manera, te dedico casi todas mis acciones – aunque luche contra ello, pues la vida me indujo a pensar que lo mejor que puede hacerse es realizar las cosas desde y para uno mismo -; que la mayor parte del tiempo busco esconderme tras ese escudo de insensibilidad y petulancia, para protegerme y herirme, porque es en esa soledad fabricada donde cada uno paga las deudas que cree tener; si vieras que mi tendencia al el lecho no es más que temor de aquello que trasciende, a aquello que ata, que se esconde tras el sexo… Quisiera mostrarte cómo vivo la contradicción de sentir cómo, cuando me abrazas, desaparece el mundo, la de sentirte omnipotente y protector; y, a la vez, inventarnos incompatibilidades insalvables, sólo para sostenerme sobre un piso firme de negativa, sólo para no tener que luchar contra ellas, luchar por vos y contra mí.
······· Si en verdad yo misma pudiera entender qué diablos significa ese te amo que aduce un a mi manera, para explicarte como y por qué me duele decirte una frase que siento incompleta, vacía; cuando antes – en otros tiempos – estas eran, para mí, palabras tan floridas, tan fructuosas, tan mágicas. Pero esta vida también supo mostrarme, en su devenir constante, sus fauces gibosas, de colmillos afilados, y me hizo creer que el te amo es un instrumento accesorio, una estructura hueca, apuntalada por cotidianeidades que de nada sirven en los estallidos de las tormentas; una frase que, lamentablemente, hoy siento impronunciable desde aquella validez de antaño, aquella estipulada y esperada.
······· Me encantaría creer que esto será algo pasajero, quisiera no estar tan aterrorizada por este estado que predigo eterno, por este convencimiento de que mi corazón murió tras tantas puñaladas que no supe o no quise curar; y que allí donde él debiera ser rey, gobierna hoy un cerebro escéptico y desconfiado que solicita pruebas de amor que nadie podría darle, pues son imposibles.

jueves, 25 de febrero de 2010

Destrucciones

······· ¿Cuántas tranquilidades se pueden hacer añicos en unos momentos? ¿Cuántas palabras bastan para revolver el avispero de lo enterrado? ¿Cuántas lágrimas hacen aflorar aquello que no está muerto?
······· A veces quisiera poder autoextirparme de muchas vidas, de muchas gentes. Quisiera no ser más que una mancha borrosa que poco haya infludio, que poca huella haya dejado en el linoleo de ciertos mundos. Pero uno es lo que hace, uno es esas marcas que deja, esos caminos que traza. Y yo no tengo una máquina reversora de acciones que me permita deshacer todo lo que hice mal; todo lo que nunca debiera haber hecho. Sólo tengo mi boca para pedirte perdón, para decirte que lo siento, para gritarte que ya lo sé, que no vale de nada, que lo hecho está hecho y no se puede echar al olvido. Pero también la tengo para decirte que esta espalda no cargará todas las culpas; que mi piel se ha renovado (no ya como la de las serpientes) y que en la tuya está el descubrirlo, si las cobardías no te empañan; pues ahí es donde se miden los corajes.
······· ¿De qué sirve decir "nada de esto debería haber pasado"? Si muchas veces en las tormentas vitales es donde se descubren las metas, donde se encuentran las pasiones, donde se esconden las ganas de seguir adelante o de abandonar todo. Basta con saber que en el remanso, tras el remolino, siguen los cariños, las querencias. Quizás, también el amor. Pero eso sólo es medible en uno mismo; las palabras que el otro calla se las llevan sus propios vientos.
········ Hoy he acuchillado un pecho. Aún sangra. (¿Has visto llorar a una piedra alguna vez? Pues con esta maldad innata, adherida a mí, creo que yo lograría que lo hiciera.) Aquí, hasta hace un instante, bajo esta sangre que no saldrá jamás de mis manos, que hoy mana junto con lágrimas de sus ojos, se secaba la tuya.
······· Aún tengo muchos "todavía". ¿Estás dispuesto a conocerlos? Yo ya no tengo más alma para vender. He destruido ya suficiente; sólo quiero parar.

viernes, 5 de febrero de 2010

Amante golondrina

······· Estoy aquí, en esta aridez de sueños que puedan compartirse; pero aún así me lo han susurrado tus ojos: el amor es la llave que abre todas las puertas. Sin embargo debo decirte que lo siento, que he perdido esa llave, que hoy mi cuerpo se ha disfrazado de aldaba en el vacío y me busco, incesantemente, en otros, en muchos, sin querer hacerlo… Pero me arrastra una tibia inercia hacia el inconformismo crónico, conmigo, con todo. Perdón. No soy tu llave ni podría serlo; y eso me duele como no debiera.
······· Quisiera poder ser aquella que te acurrucara en sus brazos y se entregara sin preguntas a la dulzura del momento; aquella que no maquinara razonamientos inútiles donde debiera guiarla el corazón; pero no lo soy. Ojalá fuera lo suficientemente fuerte para creer que vale la pena luchar por esto; pero me reconozco débil, cansada tras milenarias luchas infructuosas que no vislumbraron nunca una victoria.
······· Si te sirve de consuelo, dejame confesarte que no saldré indemne de esto, de la misma manera en que no se libran, incólumes, los rosales de sus romances con los pájaros. Aún así, los estigmas que dejes en mí no serán un justo pago por mi desidia, por la redacción de este pacto unívoco de amantes golondrina, de conexión efímera y sin cadenas. No, no lo será, pues parezco ser la única que quiere cumplir su parte; pero dejarás tus marcas y florecerán luego en mi cuerpo, en mi piel, en otros nombres.
······· ¿No lo ves? Nadie es imprescindible pero todos somos esenciales; ese amor que hoy escapa con dolor de tus manos, como arena, te construirá mañana un hermoso castillo, uno que será habitado por otro cuerpo, el de aquella definitiva, la que te elija, la que no impugne contratos, la que te ame.

martes, 2 de febrero de 2010

Odios

······· Uno cosecha lo que siembra, aseguran; y hoy recolecto los frutos de esa vileza que siempre existió en vos, pero que ciertas luces en horas mágicas supieron esconder. Esta furia, este impulso violento que me estremece cuando te recuerdo no es más que el precio a pagar por mi ilusa estupidez.
······· Ahí vos y esa sonrisa del que cree haber ganado algo, acá yo y esta horda de cuervos en mi pecho, tan hambrientos de tus ojos; en el medio una distancia sideral, adoquinada de lo que uno creyó haber obtenido por méritos propios y de lo que el otro percibe como el estrepitoso derrumbe de lo que entregó por trascender. Tonta de mí. Nunca te vi más pequeño, más insignificante, nunca caíste más bajo que cuando me arrojaste a los abismos con leones. Triste de vos. Nunca percibiste que con un sutil movimiento podía abrazarte para que cayéramos juntos.
······· Y pagarás, hombre pequeño e inútil, aunque no sea yo la que vaya a regocijarse con tu desgracia; pues la indiferencia es el peor mal que se le puede brindar a alguien; y a eso voy a dedicarme: a extinguir tu nimia llama en mi memoria… Apenas pueda dejar de desmembrar tu cuerpo en mil partes sangrentas y latentes, en mi cabeza; apenas pueda dejar de lacerar tu nombre en mi memoria con mis garras afiladas.

miércoles, 13 de enero de 2010

Encuentros

A G.P.; mi Innombrable.

······ Caminaba yo por un barrio ignoto en busca de una dirección. Como me sucede usualmente, había doblado a la izquierda donde debía hacerlo a la derecha, o había pasado de largo en una encrucijada, pues no lograba dar con la casa. Resignada, me había dispuesto a disfrutar el paseo hasta dar con alguien a quien pedirle indicaciones.
······ Era temprano, y el lugar parecía desolado. Una luz blanca y limpia bañaba las veredas, y el aire estaba preñado de aroma a glicinias y flores. Todo conformaba uno de esos momentos en los que una se dedica a volcarse hacia sí misma y se deja llevar sin reticencias.
······
De pronto tropezó mi conciencia, y allí hubo alguien a quién preguntarle cómo llegar a destino. Me acerqué lentamente… Y te vi.
······ Te reconocí enseguida, aunque tardé unos segundos en desenterrar tu nombre del fondo de mi mente; ese nombre tantas veces pronunciado, tantas veces escrito, tan tatuado a bisturí, dolor y sangre en mi brazo. Aquellos jeroglíficos infantiles comenzaron a escocer antes de poder oír que me gritaban tu nombre… El Innombrable. Así habías devenido en ser recreado en todos mis posteriores diarios y relatos. El Innombrable. Mi ángel de seda, fuego y miel. Innominado como ese pasado que opté por enterrar a la luz de la nueva razón que me imponían los adultos.
······ Quise pronunciar tu nombre arcano, sorprendida; cosquillearon mis labios y mi piel, y de pronto me golpearon doce años de recuerdos y ausencias, de obsesiones infantiles malinterpretadas, de magias incomprensibles, de suspiros y palabras y roces y cariño extraño… Quise preguntarte qué era de tu vida, tantos años sin verte, profe, pensé que estarías muerto, muerto porque yo crecí, maduré en todos estos años y maté tu figura y tu importancia en mi cerebro, eliminé aquél dolor al recordarte viviendo, quizás, en otro país, que habrías emigrado como tu presencia de mis escritos, como tu cuerpo de mis pretensiones, ese cuerpo que buscaba en otros, en tantos, y que quizás hoy sigo buscando sin darme cuenta tu hermano… ¿Y tu esposa, tu hija? Seguro andarían bien, aún recordaba cuando me lo habían contado quise morirme ahí mismo, sumergirme en las más oscuras aguas de la desesperación, porque el abismo de los años que nos separaban se había cristalizado en otro cuerpo y otro engendro que se parecería a mí y repetiría mi historia a su tiempo en sus propios años luminosos y la cadena de desencuentros seguiría tan eterna como siempre, más tarde las había conocido, cuando te acompañaron al trabajo y aquello fue la primera piedra de una lápida que tardó años y años en erguirse, maldición, y las lápidas tiemblan y resuenan y se resquebrajan tan fácil. Imaginaba que seguirías como guía de montaña de aquél coloso que te abducía por temporadas y me hacía buscar tu nombre en los diarios con la estúpida ilusión de tenerte al menos así frente a mis ojos o en aquél club
donde te había conocido y donde cada febrero pedía mi deseo de volver a verte al menos una vez en el año, hasta que volviera el verano y el reencuentro, esos veranos que fueron tan pocos para un sentimiento tan raro y tan grande siendo yo tan niña…
······ De pronto caí en la cuenta de que hacía rato que te miraba y no te había preguntado nada; y vi que en tus ojos se formaba una duda lacerante: la de tener a una completa extraña parada frente a sí, con cara de nostalgia; una a la que nunca reconocerías porque aquella niña que esta mujer había sido ya había muerto en tu memoria.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Marcas de saliva

····· Desde hace algunos años, y siempre bajo la estrella de determinados sucesos, se repite en mi inconsciente un sueño bastante extraño.
·······En él, me encuentro parada frente a una fila de cuerpos amorfos, dispuestos contra una pared de roca. Poco se distingue de ellos o de sus facciones, bastante irregulares y diversas entre sí; pero se hallan así expuestos porque mi misión es elegir a aquél que sea más idóneo para llevar a cabo el trabajo.
······· Siempre selecciono el más apto; el que más cumple las expectativas, el más idóneo. Entonces, en el sueño, me acerco hasta esta figura y unto mi dedo índice con saliva, dispuesta a hacer una marca en su frente, a la manera en que se celebraba antiguamente el Miércoles de Ceniza. Pero al extender la mano, la figura da un paso atrás y se funde con la pared de roca, escabulléndose. Siempre me queda una terrible sensación cuando la figura que he elegido escapa sin darme tiempo a tocarla.
······· Cada vez que sueño esto me ocurre lo mismo con todos aquellos cuerpos que selecciono por considerar adecuados. Uno por uno, van desapareciendo en el muro cuando intento alcanzarlos, y yo voy sumiéndome cada vez más en una angustiosa sensación de impotencia, de incertidumbre, de inutilidad.
······· Entonces me resigno; busco sentirme útil aunque más no sea seleccionando cualquiera de aquellos hombres, cualquiera que se deje marcar. En esta segunda ronda elijo siempre al más incorrecto, al más inapropiado posible para aquella tarea que deberá desempeñar; al más difícil, al que menos podrá cumplir con el trabajo.
······· Y con este tengo éxito. Realizo mi marca de salive en su cabeza, éste da un paso al frente y todo el resto de la fila se diluye en el muro. Lo observo un instante, satisfecha y feliz por haber podido lograr lo que quería; pero en un determinado momento todo comienza a oscurecerse: el muro, el piso, el cuerpo frente a mí. Todo, menos yo misma. El hombre comienza a marchitarse poco a poco y se vuelve cenizas, que son esparcidas por el viento junto al resto del muro y de mi entorno, dejándome en un vacío blanco y luminoso.
······· Hasta hace muy poco no comprendía el significado de este extraño onirismo, no sabía por qué seleccionaba determinado cuerpo o qué trabajo debería realizar; sólo me guiaba por aquél impulso subconsciente de hacer las cosas porque una fuerza interna dice que deben ser hechas, ya que uno conoce todas las razones de antemano aunque no estén explicitadas.
······· Pero hoy, tras volver a tener ese sueño, al despertar tuve mi epifanía. Maldición,
lo comprendí todo.
······· En tu frente aún se mostraba, húmeda, mi marca de saliva.


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